Por el equipo editorial de EnergyProMag.com La inestabilidad de los costes de la energía, especialmente marcada en 2024 y que se prolonga en 2025, sitúa al sector agroalimentario ante un...
Por el equipo editorial de EnergyProMag.com La inestabilidad de los
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Por el equipo editorial de EnergyProMag.com
La inestabilidad de los costes de la energía, especialmente marcada en 2024 y que se prolonga en 2025, sitúa al sector agroalimentario ante un desafío crucial. Como pilar de la economía y uno de los ámbitos más intensivos en consumo de energía, la industria alimentaria padece de lleno la volatilidad de los mercados. Entre la cadena de frío, la cocción, los procesos de transformación y la logística, la factura energética supone una pesada carga sobre los costes de producción, amenazando directamente los márgenes y acentuando la presión inflacionista. Ante este panorama, una estrategia energética robusta ya no es una opción, sino una necesidad para garantizar la sostenibilidad y la competitividad de las empresas. Este artículo le ofrece palancas de acción concretas y consejos de expertos para controlar sus costes, asegurar sus contratos de energía y transformar esta restricción en una auténtica ventaja estratégica, con la posible ayuda de un gestor energético especializado.
Tabla de contenido
Por qué el sector agroalimentario es el más expuesto a las subidas de energía
La industria agroalimentaria (IAA) se encuentra en una encrucijada. Su gran dependencia de la electricidad y el gas, combinada con modelos contractuales a menudo poco protectores, la hacen especialmente vulnerable a las fluctuaciones de los precios energéticos. Comprender estos factores de riesgo es el primer paso para construir una estrategia de resiliencia eficaz.
Procesos altamente dependientes de la electricidad y el gas
La transformación de las materias primas agrícolas en productos alimenticios terminados es un proceso intrínsecamente intensivo en energía. Cada etapa, desde el almacenamiento hasta la expedición, requiere un aporte energético constante y significativo. Los puntos más críticos incluyen:
Producción de frío: El enfriamiento, la ultracongelación y el mantenimiento de la cadena de frío suelen representar entre el 40 y el 60 % del consumo eléctrico total de una planta.
Cocción y pasterización: Estos procesos térmicos, esenciales para la seguridad sanitaria y la calidad de los productos, son grandes consumidores de gas o electricidad.
Otras utilidades: El lavado, la ventilación, la iluminación de las áreas de producción, o incluso el aire comprimido para los sistemas automatizados, también contribuyen sustancialmente a la factura energética. En promedio, el coste de la energía puede representar entre el 6 y el 12 % del coste de producción total de un producto, un porcentaje que puede dispararse rápidamente en periodos de crisis.
Distribución típica del consumo energético en una planta agroalimentaria
Contratos a menudo suscritos a precio variable
Históricamente, muchas empresas del sector han optado por contratos de energía con precios indexados a los mercados mayoristas. Si bien este enfoque pudo ofrecer ventajas en el pasado, hoy expone a los industriales a un riesgo importante. Una fluctuación repentina de las cotizaciones, como las observadas entre 2022 y 2024, se traduce casi instantáneamente en una pérdida de margen neta, difícilmente repercutible en los precios de venta en un contexto de negociaciones tensas con la gran distribución.
Una dependencia creciente de los mercados mayoristas europeos
La dinámica de los precios de la energía está directamente ligada a los mercados spot europeos, como el EPEX Spot para la electricidad y el PEG para el gas, donde los precios varían diariamente e incluso por horas. Además, factores estructurales como la evolución de la tarifa de acceso a las redes de distribución y el anunciado final del dispositivo de Acceso Regulado a la Electricidad Nuclear Histórica (ARENH) a finales de 2025, añaden una capa de incertidumbre y presionan los precios al alza. Para un industrial agroalimentario, anticipar el precio de la electricidad para 2025 y más allá se convierte en un ejercicio complejo pero indispensable para la planificación presupuestaria.
La evolución volátil de los precios de la electricidad en los mercados europeos
Diagnosticar el consumo y las palancas de acción
Antes de buscar negociar o producir su propia energía, el primer paso fundamental consiste en comprender con precisión dónde, cuándo y cómo consume su empresa. Un diagnóstico en profundidad es la base de toda estrategia de optimización energética. Permite dejar de sufrir la factura y empezar a gestionarla activamente.
Etapa 1: Mapear los principales puestos energéticos
Un análisis detallado del consumo revela casi sistemáticamente que unos pocos puestos concentran el grueso de los gastos. En la industria agroalimentaria, la distribución es a menudo la siguiente:
Frío industrial (40 a 60 %): Compresores, evaporadores, cámaras frigoríficas, túneles de ultracongelación.
Vapor y calor (20 a 30 %): Calderas, hornos de cocción, pasterizadores.
Procesos auxiliares (10 a 20 %): Motores para cintas transportadoras, bombas, ventilación, aire comprimido, iluminación.
Este mapeo, realizado a través de una auditoría energética o la instalación de subcontadores, permite jerarquizar las acciones y orientar las inversiones más rentables.
Etapa 2: Identificar las pérdidas y anomalías
Las fuentes de despilfarro energético son numerosas y a menudo invisibles sin un seguimiento adecuado. Las herramientas de monitorización, a veces equipadas con inteligencia artificial, pueden seguir en tiempo real los consumos y detectar desviaciones. Por ejemplo, una temperatura de consigna en una cámara frigorífica de $-22\,^{\circ}\text{C}$ en lugar de los $-18\,^{\circ}\text{C}$ normativos puede parecer anodina, pero genera un sobreconsumo eléctrico de más del 10 % en ese puesto. Del mismo modo, las fugas en una red de aire comprimido o un aislamiento defectuoso son fuentes directas de pérdidas económicas.
Etapa 3: Comparar sus ratios con la media sectorial
Compararse con sus homólogos es un excelente modo de evaluar su rendimiento. Organismos como la ADEME(Agencia de la Transición Ecológica, en Francia) publican benchmarks y ratios de consumo kWh por tonelada de producto terminado, por ejemplo) para diferentes segmentos del sector agroalimentario. Compararse con estas medias permite identificar el potencial de ahorro y fijar objetivos de mejora realistas.
Cámara frigorífica industrial: el puesto de consumo más crítico
Asegurar los contratos de electricidad y gas
Una vez que el consumo está mejor controlado, la atención debe centrarse en la palanca contractual. La elección de la estrategia de compra adecuada es tan crucial como la eficiencia energética para proteger los márgenes. Se trata de encontrar el justo equilibrio entre la búsqueda del mejor precio y la necesidad de visibilidad presupuestaria.
Corto plazo: Renegociación y cláusulas de indexación
Frente a la volatilidad, el contrato 100% a precio fijo ya no es siempre la panacea, ya que puede ofrecerse a una tarifa muy alta en periodos de incertidumbre. Los contratos con cláusulas de indexación a los mercados spot pueden ser interesantes, siempre y cuando se dominen bien los riesgos. La clave es renegociar en el momento oportuno. A menudo es más sensato iniciar negociaciones con su proveedor o su gestor energético durante los periodos de baja demanda estacional, en lugar de en pleno pico de producción invernal, cuando los precios están tensos.
Medio plazo: Mutualización y agrupación de compra
La unión hace la fuerza. Para las PYMEs y ETIs del sector agroalimentario, unirse a un grupo de compra de energía es una estrategia poderosa. Al mutualizar los volúmenes de consumo de varias empresas, es posible acceder a condiciones tarifarias reservadas a las grandes cuentas. Un gestor energético juega aquí un papel fundamental al agrupar las necesidades, lanzar licitaciones y negociar en nombre del grupo, aportando un efecto volumen, una mejor previsibilidad y una mayor protección de los márgenes.
Largo plazo: PPA y energía verde local
Para una visibilidad a muy largo plazo, cada vez más industriales recurren a los Acuerdos de Compra de Energía (PPA). Estos contratos directos, pactados con un productor de energía renovable (solar o eólica), permiten asegurar un precio fijo de la electricidad por periodos de 10 a 15 años o más. Más allá de la estabilidad de costes, este enfoque ofrece un beneficio de imagen considerable en materia de Responsabilidad Social Corporativa (RSC), un argumento cada vez más valorado por los consumidores y los partners comerciales.
Instalación fotovoltaica en cubierta industrial: hacia el autoconsumo
Tabla comparativa: Estrategias de contratos de energía
Estrategia
Duración
Ventajas
Inconvenientes
Perfil Adaptado
Precio fijo
1-3 años
Visibilidad presupuestaria total, protección contra las subidas
Precio potencialmente alto, no se beneficia si el mercado baja
Empresas aversas al riesgo, necesidad de estabilidad
Precio indexado
1-2 años
Se beneficia de las bajadas del mercado, precio de partida competitivo
Exposición total a la volatilidad, riesgo de subida brusca
Empresas con tesorería sólida, capacidad de absorción
Precio mixto
1-3 años
Equilibrio riesgo/oportunidad, flexibilidad
Complejidad de gestión, requiere experiencia
PYMEs y ETIs industriales, con acompañamiento de gestor
Aprovechar las ayudas y dispositivos disponibles en 2025
La optimización del rendimiento energético a menudo implica inversiones materiales o tecnológicas. Afortunadamente, existen numerosos mecanismos de ayuda para apoyar a los industriales agroalimentarios en su transición. Movilizar estas subvenciones es esencial para acelerar el retorno de la inversión (ROI) de los proyectos e iniciar un círculo virtuoso.
Certificados de Ahorro de Energía (CAE)
Los CAE (el equivalente francés de los CEE) son una de las principales palancas de financiación de la transición energética. El principio es simple: los proveedores de energía (“los obligados”) deben demostrar al Estado que han ayudado a sus clientes a realizar ahorros de energía, so pena de sanciones. Para ello, compran certificados correspondientes a los trabajos realizados. Para el industrial, esto se traduce en una prima que puede cubrir hasta el 40 % del coste de un proyecto. Los trabajos elegibles en el sector agroalimentario son numerosos:
Instalación de sistemas de recuperación de calor en los grupos de frío o los compresores de aire.
Aislamiento de edificios y de las redes de tuberías (frío o calor).
Sustitución de motores por equipos de alta eficiencia con variadores de velocidad.
Con una obligación que se reforzará de cara a 2026, el mecanismo de los CAE es más que nunca una oportunidad que aprovechar.
Fondos de Descarbonización Industrial y France 2030
Para los proyectos más ambiciosos que buscan una descarbonización profunda de los procesos industriales, el gobierno francés ha puesto en marcha ventanillas específicas en el marco del plan France 2030. El “Fondo de Descarbonización Industrial”, gestionado por Bpifrance y la ADEME, puede otorgar subvenciones de hasta el 50 % para proyectos de gran envergadura, como la electrificación de calderas, la implementación de la cogeneración o el uso de hidrógeno verde. Un caso concreto en una lechería, por ejemplo, mostró un ROI de solo $2,5$ años para un proyecto de cogeneración gracias a estas ayudas.
Ayudas regionales y crédito fiscal
Como complemento de los mecanismos nacionales, la mayoría de las Regiones francesas ofrecen sus propios programas de apoyo al rendimiento energético de las empresas. Estas ayudas pueden tomar la forma de subvenciones directas, anticipos reembolsables o garantías de préstamo. Es crucial informarse en las agencias de desarrollo económico locales para conocer las oportunidades específicas de su territorio.
Tabla de resumen: Principales ayudas financieras 2025
Dispositivo
Organismo
Monto / Tasa
Trabajos Elegibles
Condiciones
CAE (Certificados de Ahorro de Energía)
Proveedores de energía
Hasta el 40% del proyecto
Aislamiento, frío, recuperación de calor, motores, variadores
Trabajos estandarizados o a medida, dosier antes de obras
Fondo Descarbonización Ind.
ADEME / Bpifrance
Hasta el 50%(subvención)
Electrificación, cogeneración, hidrógeno, procesos de bajas emisiones
Proyecto > $3$ M€ de inversión, reducción de $\text{CO}_2$ significativa
Optimizar el rendimiento energético sin sacrificar la producción
La eficiencia energética no debe ser sinónimo de bajada de productividad. Al contrario, las tecnologías modernas y las buenas prácticas permiten producir lo mismo, o incluso más, consumiendo menos. El objetivo es desacoplar el crecimiento de la empresa de su consumo de energía.
5 acciones con retorno de la inversión rápido
Ciertas acciones permiten obtener ganancias significativas con un tiempo de retorno de la inversión muy corto, a menudo inferior a 3 años:
Recuperación de calor residual: Utilizar el calor desprendido por los compresores o los hornos para precalentar agua sanitaria o de proceso.
Variación de velocidad: Equipar los motores eléctricos (bombas, ventiladores) con variadores de velocidad para adaptar su consumo a la carga real.
Aislamiento de puntos singulares: Calorifugar válvulas, bridas y otros puntos débiles de las redes de vapor o de agua fría.
Monitorización digitalizada 24/7: Instalar sensores y software de seguimiento para rastrear los consumos en tiempo real y reaccionar inmediatamente en caso de desviación.
Sensibilización de los equipos: Formar a los operarios en buenas prácticas (cierre de las puertas de las cámaras frigoríficas, parada de máquinas inutilizadas, etc.).
Comparación de los ahorros potenciales y del tiempo de retorno de la inversión
La aportación de las tecnologías digitales
La digitalización es un potente acelerador del rendimiento energético. Los sensores IoT (Internet of Things) permiten recolectar miles de puntos de datos en toda la cadena de producción. Acoplados a algoritmos de Inteligencia Artificial (IA), estos datos permiten pasar a un mantenimiento predictivo: la IA puede anticipar un fallo o un sobreconsumo en un equipo antes incluso de que se produzca. En algunos casos, los sistemas de gestión por IA han permitido reducir los picos de consumo entre el 8 y 12 %, optimizando así la factura vinculada a la potencia contratada.
Medir para progresar: los KPI a seguir
“Solo se puede mejorar lo que se mide.” Este adagio es el corazón de toda estrategia de progreso. Implementar Indicadores Clave de Rendimiento Energético (KPIs) es indispensable para seguir las ganancias y pilotar la estrategia. Entre los más relevantes para el sector agroalimentario, se encuentran:
El kWh por tonelada de producto terminado: el indicador base de la eficacia de la producción.
El porcentaje del consumo ligado al frío: para seguir el puesto más crítico.
El coste de la energía en relación con la facturación: para medir el impacto económico global.
Tabla de KPIs energéticos esenciales
Indicador
Unidad
Objetivo
Frecuencia de Seguimiento
Utilidad
Consumo específico
kWh / tonelada producida
Reducción del 5-10% anual
Mensual
Medir la eficacia global de la producción
Parte del frío
% del consumo total
Mantener <55%
Mensual
Supervisar el puesto más crítico
Coste energía / Facturación
% de la facturación
Mantener <10%
Trimestral
Evaluar el impacto económico global
Tasa de recuperación de calor
% de calor residual valorizado
Aumentar progresivamente
Semestral
Medir los ahorros de eficiencia térmica
Potencia de punta
kW
Reducir los picos en un 10%
Diario
Optimizar la factura de capacidad
Emisiones CO2
Toneladas CO2 / anual
Reducción conforme a la trayectoria
Anual
Conformidad normativa e imagen RSC
Cómo un gestor energético puede convertirse en su baza estratégica
Frente a la complejidad de los mercados energéticos, los mecanismos de ayuda y las tecnologías disponibles, el industrial agroalimentario puede sentirse rápidamente desbordado. Es ahí donde interviene el gestor energético especializado, no como un simple intermediario, sino como un auténtico socio estratégico.
Análisis del riesgo energético y estrategia de compra
El primer rol de un gestor es auditar el perfil de consumo de la empresa y su sensibilidad al riesgo de mercado. En función de la aversión al riesgo del directivo, elaborará una estrategia de compra a medida: contrato a precio fijo, indexado, mixto, con opciones de clics en los mercados a término, etc. Realiza una vigilancia permanente de los mercados y aconseja sobre los mejores momentos para negociar o renegociar los contratos, permitiendo evitar las trampas y aprovechar las oportunidades.
Acompañamiento en la financiación y la conformidad
Un buen gestor no se limita a negociar los precios. También acompaña a sus clientes en la elaboración de los dosieres de subvenciones (CAE, Fondo Descarbonización Ind., ayudas regionales). Su experiencia permite maximizar las posibilidades de obtener la financiación y acelerar la puesta en marcha de los proyectos de eficiencia energética. También garantiza una vigilancia normativa para asegurar la conformidad de la empresa con obligaciones como el Decreto Terciario.
Caso cliente concreto: una ETI de la transformación láctea
Tomemos el ejemplo de una empresa de transformación láctea con una facturación de 30 millones de euros. Recurriendo a un gestor, pudo:
Renegociar su contrato de electricidad pasando a una estrategia mixta, captando bajadas del mercado a la vez que aseguraba una parte de sus volúmenes.
Identificar un foco de ahorro del 15% mediante un proyecto de recuperación de calor en sus grupos de frío.
Obtener una prima CAE que cubría el 35% de la inversión.
Resultado: una reducción del 22% de su presupuesto energético global en el espacio de $12$ meses, a la vez que mejoraba su balance de carbono.
Tabla: Ejemplos de ROI por tipo de proyecto
Tipo de Proyecto
Inversión Media
Ahorros Anuales
ROI (sin ayudas)
ROI (con CAE)
Ejemplo Concreto
Recuperación calor compresores
50.000 -150.000 €
20.000 – 50.000 €
2-3 años
1,5-2 años
Lechería 200 empleados
Variadores de velocidad
30.000 – 80.000 €
15.000 – 35.000 €
2-2,5 años
1,2-1,8 años
Fábrica de platos preparados
Aislamiento cámaras frías
80.000 – 200.000 €
25.000 – 60.000 €
3-4 años
2-2,5 años
Almacén frigorífico
Monitorización IoT + IA
20.000 – 60.000 €
15.000 – 40.000 €
1,5-2 años
1-1,5 años
Planta multi-proceso
Instalación solar (autoconsumo)
200.000 – 500.000 €
40.000 -100.000 €
4-6 años
3-4 años
Fábrica con cubierta disponible
Proceso de optimización energética: un enfoque estructurado
Preguntas frecuentes (FAQ): Sus dudas sobre la energía en el agroalimentario
Esta sección responde a las preguntas más frecuentes que se plantean los directivos y responsables de producción del sector:
1. ¿Cuál es el coste medio de la energía en el sector agroalimentario?
En promedio, la energía representa entre el 6 y el 12 % de los costes de producción. Esta cifra puede superar el 20% para las industrias muy intensivas en energía como la ultracongelación o los platos preparados.
2. ¿Cómo reducir rápidamente la factura de electricidad en una fábrica agroalimentaria?
Empiece por las acciones con ROI rápido: optimice las consignas de temperatura del frío, instale variadores de velocidad en los grandes motores y ponga en marcha un programa de detección de fugas de aire comprimido.
3. ¿Qué trabajos CAE son los más rentables para el agroalimentario?
La recuperación de calor en los grupos de frío y los compresores, así como el aislamiento de las redes de distribución (vapor, agua fría), suelen ofrecer los mejores retornos de inversión y están bien valorados a través de los CAE.
4. ¿Qué estrategia de contrato elegir en 2025: fijo o variable?
No hay una respuesta única. Una estrategia mixta, que combine una parte a precio fijo para la visibilidad y una parte a precio variable para beneficiarse de las bajadas del mercado, suele ser la más pertinente. Se recomienda el acompañamiento de un gestor para definirla.
5. ¿Es obligatorio pasar por un gestor para renegociar los contratos?
No es obligatorio, pero sí muy aconsejable. Un gestor aporta un conocimiento preciso de los mercados, un poder de negociación gracias a los volúmenes que representa y un ahorro de tiempo considerable para el directivo.
6. ¿Cómo funciona un PPA (Power Purchase Agreement)?
Es un contrato a largo plazo (10-20 años) en el que usted compra su electricidad directamente a un productor de energía renovable a un precio acordado de antemano. Esto ofrece una visibilidad total sobre sus costes a largo plazo.
7. ¿Qué KPI seguir para medir los ahorros energéticos?
Los tres indicadores clave son: el número de kWh por tonelada de producto, el coste de la energía en relación con la facturación y la distribución del consumo por uso (frío, cocción, etc.).
8. ¿Qué diferencia hay entre un gestor y un proveedor de energía?
El proveedor vende la energía, mientras que el gestor es un intermediario independiente que compara las ofertas de múltiples proveedores para encontrar la mejor solución adaptada a sus necesidades. El gestor trabaja para usted, no para el proveedor.
9. ¿Cuál es el retorno de la inversión medio de un proyecto de eficiencia energética?
Para las acciones con ROI rápido (variadores, recuperación de calor, aislamiento), el retorno es generalmente de 1,5 a 3 años. Para proyectos más estructurales (cogeneración, solar), cuente con 3 a 6 años, reducidos gracias a las ayudas.
10. ¿Cómo movilizar las ayudas CAE concretamente?
Contacte con su proveedor de energía o un gestor especializado antes de iniciar sus obras. Le ayudarán a montar el dosier, a elegir las operaciones estandarizadas elegibles y a valorar al máximo sus certificados.
Conclusión: De la restricción a la oportunidad
La volatilidad de los precios de la energía no es una fatalidad. Para la industria agroalimentaria, representa un llamamiento a la acción para repensar en profundidad su estrategia energética. Al combinar un diagnóstico preciso, una política de compra inteligente, inversiones tecnológicas pertinentes y la movilización de las ayudas disponibles, es posible transformar esta amenaza en una poderosa palanca de competitividad.
La eficiencia energética no solo mejora la rentabilidad, sino que también refuerza la imagen de la empresa y su resiliencia frente a futuras crisis. En un contexto donde la descarbonización se convierte en un imperativo normativo y comercial, las empresas que anticipan estas transformaciones se posicionan ventajosamente para los años venideros. El acompañamiento por un experto, como un gestor energético especializado en el sector agroalimentario, puede ser decisivo para navegar esta complejidad y asegurar de forma duradera los márgenes de su empresa.
Ya no es momento de inacción, sino de acción estratégica e informada.
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