La intermediación energética atraviesa una fase de disrupción importante. Entre la llegada masiva de nuevos actores y la opacidad creciente de las prácticas tarifarias, algunos profesionales optan por la diferenciación a través de la ética. Encuentro con Leo Saint-Marc, intermediaria independiente que ha sabido transformar las limitaciones del emprendimiento en solitario en activos estratégicos.
Un sector sobrecalentado: cuando el crecimiento amenaza el equilibrio
«El mercado se ha intensificado mucho este año», observa Leo Saint-Marc sin rodeos. La constatación es contundente: la intermediación energética atrae una oleada de actores cuyas prácticas generan dudas. «Muchas empresas se lanzan sin verdadera ética ni transparencia», precisa.
El fenómeno no es nuevo, pero su magnitud se acelera. El desfase entre precios de los suministradores, tarifas a los clientes y comisiones reales crea una zona gris que debilita la confianza del mercado. «La competencia es sana cuando se basa en el profesionalismo y la transparencia. Hoy, el equilibrio del sector se vuelve frágil», advierte la intermediaria.
Este análisis resuena especialmente en un contexto en el que las empresas, ya sometidas a presión presupuestaria, buscan optimizar sus contratos energéticos. La multiplicación de ofertas opacas corre el riesgo de desacreditar al conjunto de la profesión.

En solitario pero estratégica: la eficacia por la combinación de canales
Trabajar sola podría percibirse como un hándicap frente a estructuras organizadas. Leo Saint-Marc lo ha convertido en una fortaleza. ¿Su receta? Un enfoque multicanal orquestado con pragmatismo: redes sociales (LinkedIn, Instagram), página de aterrizaje en fase de finalización para la generación de contactos y, sobre todo… el trabajo de campo.
«Ir directamente al encuentro de los profesionales sigue siendo la herramienta más eficaz para crear vínculos y ganar tiempo», afirma. En un sector donde la digitalización avanza, esta dimensión humana vuelve a convertirse en un diferenciador potente.
El modelo de Leo Saint-Marc ilustra perfectamente la evolución de la intermediación moderna: no elegir ya entre lo digital y el terreno, sino hibridar inteligentemente ambos. La prospección física nutre la credibilidad en línea, mientras que la presencia digital facilita los primeros contactos.
A los nuevos participantes: «Construyan su singularidad»
Su consejo a los jóvenes intermediarios que empiezan contrasta con los discursos habituales. «Comienza solo. Crea tu propia forma de trabajar, con tus ideas, tus valores». Una postura que puede sorprender en una profesión donde muchos recomiendan la integración en redes establecidas.
Pero Leo Saint-Marc asume plenamente esta visión: «Fíjate objetivos, acepta equivocarte y aprende rápido de tus errores. Son ellos los que te harán progresar».
Va más allá: «No tengas miedo de salirte de los códigos tradicionales: es a menudo ahí donde se crea la diferencia». En un mercado que se uniformiza a la baja, esta invitación a la audacia y a la autenticidad resuena como un imperativo estratégico.
El mensaje es claro: las empresas clientes buscan cada vez más interlocutores capaces de comprender sus desafíos específicos, no comerciales que aplican procesos estandarizados.
La ética, último baluarte frente a la banalización
A través de su trayectoria, Leo Saint-Marc encarna una generación de intermediarios que rechazan la facilidad de las prácticas dudosas. En un sector tentado por el oportunismo a corto plazo, defiende una visión a largo plazo basada en la transparencia y la calidad del servicio.
Su posicionamiento ilustra una realidad económica: en un mercado cada vez más competitivo, la reputación se convierte en el activo más valioso. Los profesionales de la energía que eligen la claridad tarifaria y el acompañamiento a medida construyen una diferenciación duradera.
Ante las derivas que constata, su conclusión suena tanto a advertencia como a convicción: «Con el tiempo y la experiencia, las empresas acudirán naturalmente a ti si permaneces fiel a tus valores».
En un mercado en busca de referentes, el profesionalismo y la autenticidad ya no son opciones, sino condiciones de supervivencia.
Para recordar:
- La intermediación energética atraviesa una fase de saturación con multiplicación de actores de prácticas opacas
- El enfoque híbrido (digital + terreno) se impone como modelo de eficacia para los independientes
- La autenticidad y la transparencia se convierten en ventajas competitivas decisivas
- La experimentación y el error son palancas de aprendizaje esenciales para los nuevos intermediarios